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December 31 Feliz 2008Con mis mejores deseos, un regalo de Año Nuevo para todos vosotros.
La mejor reflexión
La que todos conocemos
La que siempre olvidamos...
¡FELIZ 2008!
La bibliotecaria
December 28 Conocer al autorAñadimos a la lista "Amigos de las letras" el link de un nuevo portal que nos ofrece la posibilidad de ver y escuchar a los escritores haciendo una presentación de sus libros.
No se trata de videos de entrevistas, ni tampoco de herramientas de marketing de las editoriales, sino que son videos grabados para este portal, donde cada autor comenta una de sus obras.
Personalmente me ha parecido una idea novedosa, el hecho de que sea el propio autor quien presente sus obras a la red, y que en algunos casos, además de hacer una breve sinopsis de su libro, nos descubra el detonante que le llevó a su creación.
A destacar la alta calidad de imagen y sonido.
Pincha en el logo para acceder al portal
December 18 Feliz solsticio de inviernoA estas alturas de la vida, casi todos estaremos de acuerdo que son las cosas pequeñas, las que a menudo nos proporcionan grandes placeres. El mejor ejemplo, el que aquí tratamos, un libro.
Dentro del universo de los objetos cotidianos que nos rodean, el libro podría ser considerado como uno de los más pequeños. Podemos cogerlo con nuestras manos sin apenas esfuerzo, podemos llevárnoslo al corazón con una sola, en la mayoría de los casos nos cabe en el bolso o en la cartera. ¿Pero que ocurre cuando pasamos la tapa de ese pequeño objeto?... pues que, probablemente, se descubrirá ante nosotros una gran historia, una vida paralela, más o menos apasionada, más o menos trágica, más o menos cómica, intrigante, misteriosa, romántica, terrorífica, aventurera, y... un sinfín de adjetivos más que hacen que el acto de leer, se convierta en uno de los placeres más intensos de los que podemos disfrutar en esta vida.
Por eso, he buscado algo muy pequeño para felicitaros a todos este nuevo solsticio de invierno que está a punto de llegar, Yule, Navidad, o como cada uno de vosotros tenga a bien denominarlo y celebrarlo.
En este minúsculo y humilde libro-origami; tal cual es esta biblioteca, dejo mis mejores deseos para todos vosotros. Que nunca falte una lectura sobre vuestra mesilla de noche, y sobretodo, el deseo de seguir descubriendo otras vidas, otras fantasías y otras realidades, a través del mágico mundo de la literatura.
"Donde se quiere a los libros también se quiere a los hombres"
Heinrich Heine
December 08 Audición VI
Me he quedado sin pulso y sin aliento
separado de ti. Cuando respiro, el aire se me vuelve en un suspiro y en polvo el corazón de desaliento. No es que sienta tu ausencia el sentimiento. Es que la siente el cuerpo. No te miro. No te puedo tocar por más que estiro los brazos como un ciego contra el viento. Todo estaba detrás de tu figura. Ausente tú, detrás todo de nada, borroso yermo en el que desespero. Ya no tiene paisaje mi amargura. Prendida de tu ausencia mi mirada, contra todo me doy, ciego me hiero. "Me he quedado sin pulso y sin aliento" Ángel González
December 06 Al lado de un gran hombre...
León Tolstói (1828-1910), el famoso novelista, crítico y moralista ruso, siempre tuvo en su esposa a una gran colaboradora. En cierta ocasión, le dijo: -Escríbeme en un cuaderno todo lo que te dije cuando te pedí que fueses mi esposa. ¿De acuerdo? -¡Por supuesto!-, respondió ella. Y se puso de inmediato a la tarea. Según dicen los críticos, todo cuanto escribió la señora de Tolstói lo utilizó el célebre escritor, palabra por palabra, en la declaración de amor que se encuentra en su famosa obra Ana Karenina.
December 05 Por la lecturaHace algún tiempo, Papyrum se adhirió a la campaña en contra del préstamo de pago en bibliotecas. Magalí nos envía estas palabras de José Luís Sampedro, que aquí os dejo sin añadir comentario, ya que hablan por sí solas. Juzgar vosotros mismos.
Cuando yo era un muchacho, en la España de 1931, vivía en Aranjuez un Maestro Nacional llamado D. Justo G. Escudero Lezamit. A punto de jubilarse, acudía a la escuela incluso los sábados por la mañana aunque no tenía clases porque allí, en un despachito que le habían cedido, atendía su biblioteca circulante. Era
suya porque la había creado él solo, con libros donados por amigos, instituciones y padres de alumnos. Sus "clientes" éramos jóvenes y adultos, hombres y mujeres a quienes sólo cobraba cincuenta céntimos al mes por prestar a cada cual un libro a la semana. Allí descubrí a Dickens y a Baroja, leí a Salgari y a Karl May. Muchos años después hice una visita a un bibliotequita de un pueblo madrileño. No parecía haber sido muy frecuentada, pero se había hecho cargo recientemente una joven titulada quien había ideado crear un rincón exclusivo para los niños con un trozo de moqueta para sentarlos. Al principio las madres acogieron la idea con simpatía porque les servía de guardería. Tras recoger a sus hijos en el colegio los dejaban allí un rato mientras terminaban de hacer sus compras, pero cuando regresaban a por ellos, no era raro que los niños, intrigados por el final, pidieran quedarse un ratito más hasta terminar el cuento que estaban leyendo. Durante la espera, las madres curioseaban, cogían algún libro, lo hojeaban y veces también ellas quedaban prendadas.
Tiempo después me enteré de que la experiencia había dado sus frutos: algunas lectoras eran mujeres que nunca habían leído antes de que una simple moqueta en manos de una joven bibliotecaria les descubriera otros mundos. Y aún más años después descubrí otro prodigio en un gran hospital de Valencia. La biblioteca de atención al paciente, con la que mitigan las largas esperas y angustias tanto de familiares como de los propios enfermos fue creada por iniciativa y voluntarismo de una empleada. Con un carrito del supermercado cargado de libros donados, paseándose por las distintas plantas, con largas peregrinaciones y luchas con la administración intentando convencer a burócratas y médicos no siempre abiertos a otras consideraciones, de que el conocimiento y el placer que proporciona la lectura puede contribuir a la curación, al cabo de los años ha logrado dotar al hospital y sus usuarios de una biblioteca con un servicio de préstamos y unas actividades que le han valido, además del prestigio y admiración de cuantos hemos pasado por ahí, un premio del gremio de libreros en reconocimiento a su labor en favor del libro.
Evoco ahora estos tres de entre los muchos ejemplos de tesón bibliotecario, al enterarme de que resurge la amenaza del préstamo de pago. Se pretende obligar a las bibliotecas a pagar 20 céntimos por cada libro prestado en concepto de canon para resarcir -eso dicen- a los autores del desgaste del préstamo. Me quedo confuso y no entiendo nada.
En la vida corriente el que paga una suma es porque: a) obtiene algo a cambio. b) es objeto de una sanción.
Y yo me pregunto: ¿qué obtiene una biblioteca pública, una vez pagada la adquisición del libro para prestarlo? ¿O es que debe ser multada por cumplir con su misión, que es precisamente ésa, la de prestar libros y fomentar la lectura?
Por otro lado, ¿qué se les desgasta a los autores en la operación? ¿Acaso dejaron de cobrar por el libro vendido? ¿Se les leerá menos por ser lecturas prestadas? ¿Venderán menos o les servirá de publicidad el préstamo como cuando una fábrica regala muestras de sus productos? Pero, sobre todo: ¿Se quiere fomentar la lectura? ¿Europa prefiere autores más ricos pero menos leídos? No entiendo a esa Europa mercantil. Personalmente prefiero que me lean y soy yo quien se siente deudor con la labor bibliotecaria en la difusión de mi obra. Sépanlo quienes, sin preguntarme, pretenden defender mis intereses de autorcargándose a las bibliotecas. He firmado en contra de esa medida en diferentes ocasiones y me uno nuevamente a la campaña.
¡NO AL PRÉSTAMO DE PAGO EN BIBLIOTECAS!
José Luis Sampedro
Por el placer de la lectura.
Enviado por Magalí |
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