Profil von La biliotecariaPapyrumFotosBlogListenMehr ![]() | Hilfe |
|
22 Dezember Hacia Rutas SalvajesAdoptado por: Maya_3
Título: Hacia rutas salvajes
Autor: Jon Krakauer
Editorial: Ediciones B
Fecha Edición: 1998
Páginas: 321
Título original: Into the wild
Comentario de Maya_3:
Hacia rutas salvajes es la reconstrucción de los últimos dos años de vida de Chris McCandles, un joven de 24 años quien tras graduarse en 1990 de la Universidad Emory de Atlanta y donar a Oxfam los US$24000 que tenía para estudiar derecho, decidió renunciar a todas las comodidades de la vida moderna y emprender un periplo que lo llevaría al monte McKinley, en Alaska, donde encontraría la muerte.
El libro surge como prolongación de un artículo escrito por Krakauer en 1992, a petición de la revista Outside, sobre el mismo tema. Los antecedentes y las circunstancias de la muerte de McCandless cautivaron tanto a Krakauer que decidió realizar una investigación más profunda, fruto de la cual es este libro. La atracción de Krakauer por la vida de McCandless no es gratuita pues él mismo, como alpinista, se ha encontrado en situaciones similares a las vividas por el joven donde ha enfrentado la muerte. Por tanto, la narración sobre la vida de McCandless, se adivina, fue una forma de Krakauer para contar sobre su propia vida -lo cual, de hecho hace-, y acercarse, a través de la vida de alguien más, a sus propias ansiedades y deseos. El libro, de principio a fin, es atrayente y lo es por su misma estructura: el escritor no oculta al lector el desenlace de la trágica historia de McCandless sino, por el contrario, se la entrega en las primeras páginas: el cuerpo sin vida de un joven autostopista fue encontrado por tres cazadores de alces dentro del cascarón de un viejo bus abandonado en mitad del monte McKinley. Después de varias averiguaciones entre la policía de los estados cercanos y, sobre todo, gracias a las comunicaciones enviadas por varias personas que cruzaron su camino con el de McCandless, se descubre la identidad del cuerpo encontrado. ¿Qué mantiene al lector atado a las páginas de este libro? Justamente son las razones y las circunstancias que llevaron ese cuerpo a ese lugar. Krakauer en un ingenioso juego narrativo da constantes saltos hacia el pasado remoto y al inmediato para resolver este enigma. El periplo de Alex-Chris tuvo lugar en especial en el oeste estadounidense. Su derrotero estuvo marcado por las circunstancias del momento: sin planes, sin plazos, sin consideración a los posibles obstáculos. Chris navegó por aguas abajo del río Colorado hasta el Golfo de California de la misma forma abierta, desapegada pero apasionada que arribó y permaneció en Bullhead City, una menos que ciudad donde se empleó preparando hamburguesas en un McDonald’s. En este recorrido Alexander Supertramp -homónimo adoptado por McCandless tras abandonar su hogar- hace varios amigos: dos “vagabundos motorizados”, Jan y Bob, con quienes se desplaza por algún tiempo; Wayne Westberg con quien trabajó como parte de su grupo de trabajadores que se desplazaban según el tiempo de la cosecha; Ronald Franz, un viejo veterano de guerra quien había perdido a su esposa e hijo en un accidente automovilístico; Gaylord Stuckey, el camionero que lo llevó desde Liard River, en Canadá, hasta Faibanks, en Alaska, y Jim Gallien, electricista y última persona que lo vio con vida. Es a través de ellos que Krakauer dibuja el perfil del joven. En general, lo describen como un joven culto, inteligente, afable, radical en sus posiciones éticas frente a la vida y decidido a buscar en la naturaleza los caminos hacia su propio interior, (el texto cita las palabras de alguien que lo definía como “un romántico inmaduro, un esteta adolescente, un nómada atávico”) lo cual le llevó a la Garganta de Davis donde desapareció y nunca se volvió a saber de él. El retrato del joven lo completa la trascripción de las citas subrayadas por Chris en los libros que encontraron junto a su cuerpo: “Quería movimiento, no una experiencia sosegada. Quería emoción y peligro, así como la oportunidad de sacrificarme por amor. Me sentía henchido de tanta energía que no podía canalizarla a través de la vida tranquila que llevábamos." León Tolstoi, Felicidad familiar. El 28 de abril de 1992 Jim Gallien dejó a Chris McCandless en las inmediaciones del Parque Nacional del Denali, en un punto de la Senda de la Estampida, la ruta que tomó para internarse en el Monte McKinley. Lo que sucedió desde entonces es materia de los últimos capítulos del libro. Basado en los textos escritos en las paredes del bus donde permaneció durante los meses siguientes, las notas al margen en los libros que llevó para leer y una especie de diario escrito en las páginas blancas de una guía de campo de plantas comestibles que había comprado, Krakauer describe los últimos días. Al parecer el 3 de julio decidió abandonar su vida de ermitaño y volver a la civilización. Desafortunadamente las circunstancias ambientales que le habían permitido ingresar, ahora le impedían salir. Era verano y el deshielo había convertido los arroyos congelados en caudalosos ríos infranqueables. Pero Chris no se aminaló ante la situación. Regresó al bus y decidió esperar. Los días siguientes decidieron su suerte. Según Krakauer, Chris hubiera podido sobrevivir –no era el ingenuo e irresponsable joven que algunos decían- de no ser porque cometió algunos errores: primero, al parecer consumió unas semillas que le hicieron vomitar, lo cual, en el estado de debilitamiento en el que se encontraba tras dos meses de mala alimentación, lo dejó en muy mal estado; segundo, aunque Chris había escogido la Senda de la Estampida como lugar de retiro, alejado de cualquier forma de presencia humana, en realidad, el lugar se encontraba muy cerca de lugares, si no habitados, al menos sí dispuestos para recibir a caminantes y cazadores. Sin embargo, por no contar con un mapa del área, Chris ignoraba esto y no pudo dirigirse en la dirección correcta a buscar ayuda. Sin embargo, no se pueden llamar errores a situaciones como las mencionadas porque, de un lado, a pesar de que consultaba la guía para saber qué plantas debía o no consumir, una omisión en ella no le advirtió sobre la peligrosidad de las semillas; y, segundo, llevar un mapa consigo iba en contra de lo que se proponía. Chris McCandless murió, según los indicios, alrededor del 18 de agosto de 1992. Días antes había escrito una nota de socorro en caso de que alguien llegara al bus y no lo encontrara. Nadie arribó. Al sentir cerca la muerte, dejó otra nota: “He tenido una vida feliz y doy gracias al señor. Adiós y que Dios los bendiga”. Por cierto.. comentario propio no puedo poner. No quiero juzgar a ese chico.. Me quedo con la parte "soñadora" de su vida y me pongo en la piel de Krakauer, haciendo mia muchas de sus experiencias..
![]() Kommentare (1)Melden Sie sich zum Hinzufügen eines Kommentars mit Ihrer Windows Live ID an (wenn Sie Hotmail, Messenger oder Xbox LIVE verwenden, besitzen Sie eine Windows Live ID). Anmelden Sie haben noch keine Windows Live ID? Registrieren
TrackbacksDie Trackback-URL für diesen Eintrag ist: http://bibliotecallecitas.spaces.live.com/blog/cns!24CD09726B1DD2AA!223.trak Weblogs, die sich auf diesen Eintrag beziehen
|
|
|